CONCEPCIONES DE SALUD
Concepciones médicas
Las concepciones médicas de la salud surgen, desde el punto
de vista de la medicina, como actividad profesional; sin embargo, hay
diferencias entre ellas según se ponga el énfasis en la salud somático-fisiológica,
en la psíquica o en la sanitaria.
• La concepción somático-fisiológica parte de la
enfermedad en el organismo físico. La salud es, en esta concepción, el
bienestar del cuerpo y del organismo físico, y la enfermedad es el proceso que
altera este bienestar. Es evidente el peso que tiene esta concepción de la
salud en la opinión colectiva y en la propia práctica médica y no puede negarse
que la mayor parte del desarrollo de la medicina proviene de los adelantos en
esta dimensión. Esquemáticamente puede enunciarse diciendo que si el organismo
físico no posee alteraciones visibles, existe salud y sólo cuando haya una
alteración del organismo existirá enfermedad.
Aún hoy la enseñanza de la medicina, la exploración y examen
del enfermo y la terapéutica habitual se basan principalmente en la
identificación de alteraciones en el organismo en el nivel fisiológico. No en
vano se conocía antiguamente a los médicos con el nombre de "físicos",
y aún en los países de habla inglesa (physician), ya que, tanto por sus
instrumentos como por sus actos, la profesión era identificada por el público
con la manipulación de los aspectos físicos del cuerpo humano. El éxito de la
medicina somática, avalado por los numerosos descubrimientos enbiología, física
y química, contribuyó directamente a que ésa fuera la forma fundamental de
practicar la medicina, o sea, diagnosticar la enfermedad y curar el organismo
físico. La concepción somática de la salud ha transcurrido más pendiente de la enfermedad
que de la salud durante la mayor parte de la historia.
• La concepción psíquica de la salud implica el
reconocimiento de la estrecha interrelación entre cuerpo y psique en el
organismo humano, lo que lleva a no restringir la experiencia de salud a la
salud orgánica únicamente. En la historia de la medicina, la salud psíquica
aparece como una categoría residual o, al menos, de importancia menor.
Puede decirse que la limitación fundamental con que se enfrenta
la concepción psíquica de la salud es la subjetividad y la indeterminación de
sus manifestaciones, en comparación con las manifestaciones somáticas. La
sensación de bienestar psíquico es, en última instancia, una experiencia
subjetiva frente a la que el médico no puede aducir pruebas
"objetivas" de salud -como ausencia de gérmenes u otras causas
patógenas- resultado de análisis y comprobaciones clínicas. El ejemplo más
obvio del subjetivismo de la concepción psíquica de la salud es el caso del
dolor. Aun siendo los tejidos musculares y nerviosos aparentemente semejantes y
la agresión patógena de la misma intensidad, la sensibilidad de -dos individuos
puede ser muy diversa, sin que puedan establecerse medidas científicas objetivas
acerca de la diversa intensidad del dolor que sufren dos pacientes.
• La concepción
sanitaria de la salud, propia de la salud pública como disciplina, coloca
el énfasis en la salud colectiva de una población más que en la salud
individual, como acabamos de ver en las dos concepciones descriptas más arriba.
Se caracteriza por tener un enfoque preventivo de los
problemas de diversos grupos sociales diferenciados por edad, sexo, nivel
socioeconómico, etcétera. Realiza generalizaciones, a semejanza del diagnóstico
individual de la medicina clínica, orientadas a identificar el grado de salud o
de enfermedad de una comunidad. Para llegar a esas conclusiones, los
sanitaristas establecen medidas de lo que se considera saludable para cada
comunidad o región de un país.
Estas valoraciones de lo que se considera normal o
patológico oscilan entre ciertos márgenes. La "normalidad", desde el
punto de vista estadístico, se define en cada sociedad de acuerdo con un cúmulo
de circunstancias económicas, sociales, del medio ambiente, climáticas, que condicionan
lo que se considera aceptable o "normal" en cada sociedad. Una
desviación de la "norma", en individuos o en grupos, no supone
necesariamente un estado anormal, aunque indica al médico clínico o al
sanitarista que existen algunos factores a los que se debe prestar especial
atención. Esta concepción no aparece hasta el siglo pasado, cuando la magnitud
de los problemas planteados por la industrialización y la urbanización,
derivados del traslado de grandes masas que pasan a vivir en condiciones
infrahumanas en los cinturones industriales de las primeras ciudades fabriles,
acelera la necesidad de que el Estado adopte una actitud decidida para tutelar
la salud de la población.
La concepción sanitaria de la salud posee un contenido
amplio ya que se refiere esquemáticamente a dos aspectos:
• el medio ambiente físico, en el que se analizan las
condiciones que facilitan u obstaculizan la difusión de la enfermedad teniendo
en cuenta la totalidad del mismo: tierra, agua, aire, alimentos en sus diversas
formas, etcétera.
• las personas que ocupan el medio ambiente, a las que se
-agrupa por sus condiciones personales, como edad, sexo y su adscripción a determinados
grupos sociales de residencia, trabajo, etcétera, identificando problemas de salud,
estableciendo programas para actuar sobre ellos y controlando los resultados de
la acción.
Concepciones sociales
Desde la perspectiva
de las ciencias sociales, la concepción de salud también responde a diferentes enfoques
disciplinares, según se la conciba desde el derecho, la economía o la
sociología, entre otras.
• La concepción político-legal de la salud la
considera como un bien general que interesa a todos. Cuando este bien es
tutelado por el ordenamiento jurídico de un país, se convierte en derecho
exigible por los ciudadanos según una amplia variedad de reconocimientos.
Jurídicamente, más que de un derecho a la salud habría que
hablar de un derecho a la integridad física, lo cual supone la protección por
parte del Estado en aquellos casos en que la integridad pueda verse en peligro.
A este derecho a la integridad física corresponde correlativamente el deber y
la obligación de mantenerla, reconocidos por todos los códigos penales, que,
por lo tanto, identifican como delitos los actos que atentan contra ella. El
atentar contra la salud, propia o ajena, es penado por el Estado, dado que ello
supone un ataque aun bien que debe protegerse.
Esta concepción de la salud, se extiende por todas las
latitudes y los sistemas políticos y, aunque las variedades de su
reconocimiento como derecho sean diferentes entre diversos sistemas, existe un
consenso común universal en la concepción político-legal de la salud que se
reconoce en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
• La concepción económica se impone en el mundo
desarrollado debido a la importancia que la salud posee para la eficacia del
factor humano en los procesos productivos, a los que aporta un elemento único y
costoso. En otras épocas, el factor humano no era considerado un factor
estratégico, lo cual llevaba a su poca estimación económica, mientras que un
factor escaso como el capital atraía la atención principal y la preocupación
del empresariado. En la situación actual, el factor humano ha pasado a constituir
un elemento estratégico de los procesos productivos; de ahí la relevancia de mantener
la "productividad humana", para lo cual es necesario contar con una
"buena salud".
•Según la concepción
cultural, la salud como estado de aptitud para el desempeño de roles sociales
se define tan variadamente como numerosos son los roles en la sociedad. Si tomamos
como ejemplo el rol laboral, que puede desglosarse en multitud de puestos de
trabajo, veremos que una misma situación afectará diferencialmente a dos
sujetos, según el rol que desempeñen. Por ejemplo, la inmovilización de una
extremidad inferior implica falta de salud para el desempeño del rol de un
trabajador de la construcción, mientras que no invalida al directivo o al
técnico en el desempeño de funciones que no requieren desplazamientos. La
definición cultural de la salud según el estado de desarrollo del país de que
se trate y según cuales sean los roles sociales que la persona deba cubrir,
lleva a enunciar lo que se ha denominado "relatividad cultural de la salud
y la enfermedad". Ello quiere decir que cada grupo social, sea tan extenso
como una nación o tan reducido como un grupo familiar, poseerá' una definición
peculiar de salud establecida de acuerdo con lo que se considera "normal"
en dicho grupo y que esta definición influye activamente en la forma de
sentirse sano o enfermo de las personas pertenecientes a él.
La sola reflexión acerca de la diversidad regional que tiene
nuestro país nos permite suponer múltiples situaciones que reflejan la relatividad
cultural de la salud y la enfermedad existente.
Aquí el mapa conceptual:
http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/TextosOnline/GuiasMonitor/CondicionesTrabajo/I/Ficheros/ctsi09.pdf
Aquí el mapa conceptual:
http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/TextosOnline/GuiasMonitor/CondicionesTrabajo/I/Ficheros/ctsi09.pdf